Dos días después de la presentación del “hypeado” Ipadde Apple, los foros siguen repletos de cometarios cuyo denominador común es la más absoluta decepción. El usuario entregado de Apple, esperaba algo más que un Ipod Touch con unas cuantas funciones añadidas, y en sus sueños más floridos veía un Macbook hecho Tablet -aunque, ¿tendría sentido tirarse piedras sobre su mismo tejado?-, aderezado de toda la sencillez, tecnología y novedosas funciones que sólo los de Cupertino sabrían dotarle. Lo cierto es que aparte de la chorradas que hemos podido oir en cuanto a la rumorología de especificaciones que circulaban en la red -¿recarga solar, sintonizardor HDTV, dos cámaras?- si es cierto que, grosso modo, se echan de menos una serie de funciones básicas que probablemente habrían paliado al menos esa sensación general de que “se han quedado a medias”. ¿Qué le ocurrió a la cámara? ¿Y a la multitarea? ¿Que tal una ranura para la SD? ¿Y un puerto USB? ¿Sabemos algo de un gestor de archivos? ¿Un Finder? ¿Que busca realmente Apple con el Ipad?
¿Qué puede transformar a un ‘fps‘ de vulgar y repetitivo “mata-todo” en obra maestra? ¿Cuál es la diferencia que nos lleva con rotundidad a asegurar que jugamos a algo sublime, diferente, moviendonos sin embargo en un espacio tan trillado -desde los clásicos Doom o Wolfenstein- como los ‘juegos de disparos en primera persona’? ¿Puede acaso renacer lo monótono trasmutado? ¿Es posible reinventar lo inventado? Bioshock -desarrolado por 2K Boston, antes Irrational Games- viene a confirmarnos que el talento todo lo puede. Y lo puede a través de la inmersión creativa. La capacidad de transmitir, de llegar con fuerza, generando emociones nuevas e intensas en base a una espectacular dirección artistica, jugabilidad y una narrativa envolvente y poderosa. Pues si de algo puede presumir Bioshock es de haber conseguido sublimar el género en obra de arte. Algo que en mi modesta opinión, no había conseguido nadie hasta ahora.
Hace 20 años le preguntaban a un chaval que qué quería ser de mayor. Él contestaba siempre muy entusiasmado “…yo quiero ser un gran escritor”.
Al preguntarle lo que significaba para él exactamente ser “un gran escritor” contestaba : “Es alguien cuyas líneas son leídas por millones de personas. Y no sólo eso, sino que hace reaccionar a la gente, les hace llorar, reir, gritar y emocionarse de muchas maneras”.
20 años después este chico ha conseguido su objetivo: Es programador de Microsoft.
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Estar condenado es algo chungo. Mucho. Da igual lo que hagas, instales, mantengas o defragmentes, hazte a la idea de que si el destino te tiene fichado en negro, la caída desde la ventana inexorablemente acabará haciéndote morder el polvo. ¡Pataplaaaaaaaf! El caso es que, parece cuando anda el tío Bill Gates por medio, las posibilidades de desastres sobrevenidos se multiplican exponencialmente y es raro -rarísimo-, encontrar un usuario de Windows que no haya sufrido de primera mano los embates de su sistema operativo.
Cuarto screencast, dedicado esta vez a la utilización de las herramientas “pincel corrector” y “parche” de Photoshop para la corrección de manchas, motas de polvo y arrugas varias en nuestras fotografías. Como novedad en el screencast, he añadido la posibilidad de que se vea en pantalla las pulsaciones de teclas que realizo (muy pocas en este vídeo), por si en el futuro a algún usuario de mac pueda serle útil. Espero que os guste y sobre todo que os sirva de ayuda a la hora de ajustar aquellos elementos de nuestras fotografías que pueden ayudar a llevar un poco de “felicidad” a los demás.
Tercer screencast del blog, dedicado en esta ocasión las posibilidades de utilizar Windows en nuestro Mac (más allá de Crossover). Como siempre, lo tenéis disponible en en formato flv. Espero que os guste y sobre todo, que ayude en la medida de lo posible a despejar esas dudas que siempre nos persiguen cuando comenzamos a vislumbrar en nuestra mente la posibilidad de cambiarnos de plataforma. ¿Quizá un Mac?
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